¿Los excesos tecnológicos del periodista?

El pasado día 6 de noviembre El País publicaba en su sección «Cartas al director» un texto que con el título «El periodismo en la universidad» aludía al mecanicismo y la deshumanización de esta carrera universitaria, evidenciando la falta de interés y sentido crítico de los futuros periodistas ante la expansión tecnológica.

Precisamente aprovecho la tecnología (la misma que, supongo, habrá utilizado el autor para enviar el texto) y los conocimientos que tengo de ella para dar respuesta a tan hilarante y disparatado argumento que, encontrándose tan lejos del sentido común, adolece de cierto tufillo demagógico.

No es mi intención defender a ultranza los aspectos tecnológicos del periodismo, en el cual estoy inmerso desde hace unos pocos años y creo que suficientes como para entender el proceso formativo que exige esta vocación. Pero por alusiones me siento en la obligación de exponer brevemente la realidad actual. 

Reviso el plan de estudios (una vez más) del centro donde imparto clase y, obviando aquellas cuestiones problemáticas de rabiosa actualidad que ya todos conocemos (espacio europeo, plan de titularidades,…), no advierto una expansión generalizada de la tecnología que preocupe en exceso. En primer curso me encuentro con una asignatura que utiliza herramientas o aplicaciones digitales pero no como un fin en sí mismas sino como vehículos de aprendizaje orientado a la práctica profesional.

En tercer curso nos encontramos con dos optativas que abordan también la producción digital pero buscando la máxima expresión creativa e innovadora que pueda aportar el alumno.

En cuarto de carrera por fin aparece una asignatura de peso titulada «Tecnología de la Información» que apuesta por ofrecer al alumno conocimiento tecnológico en el contexto de las ciencias de la comunicación. Una optativa completa la formación digital en este curso y otra en quinto de carrera termina con «la pleitesía a la eficiencia de la tecnología».

La preocupación (si es que de alguna manera se puede trasladar al plano académico) surge cuando encontramos a futuros periodistas inventando argumentos que disfracen la falta de esfuerzo, el desinterés por materias que se integran en su formación o las manías desatadas contra aquello que lleve unos y ceros y que les domina (o eso creen).

El eterno debate sobre el territorio que ocupan las humanidades versus el territorio ocupado por la técnica creo que está desbordado de retóricas inoportunas, predispuestas e inoperantes y de clásicas faltas de empatía que no alimentan ni permiten clarificar el debate académico.

Discursos así no son representativos y solo aportan superficialidad y desinterés.

4 respuestas a "¿Los excesos tecnológicos del periodista?"

  1. Sergio, una de las primera cosas que he contado a mis alumnos de la SEK es que la tecnología cambia demasiado rápido; no se trata de saber html, php, fotosop…si no de amueblar la cabeza para ser capaz de aprendar las herramientas según vayan saliendo.

    Creo que te ha afectado que el autor de la carta sea de Salamanca 😉

  2. Sin duda Alvaro. Estoy de acuerdo contigo. Está claro que vale más una buena actitud, una cabeza amueblada, una buena disposición. Y no camuflar el desinterés o el «me gusta – no me gusta» con argumentos demagógicos, que eso es lo que creo que hace este conocido autor (acertaste amigo).

  3. Querido Sergio
    Interesantísima tu bitácora. Con esta reflexión demuestras que no hay sesgo en tu web. En mi caso y tras leer las palabras del alumno de tu universidad (¿es alumno tuyo?)tengo que decir que veo un poco de todo. Demagogia del chico cuando habla de la importancia de las nuevas tecnologías quitándole el valor que realmente tienen pero un fondo de razón bastante bien argumentado cuando se refiere a los periodistas como transcriptores de ruedas de prensa, que por desgracia lo son. Hay cosas en la universidad que han de cambiar pero hay algo aun más cierto. Los programas lectivos son públicos y antes de tomar la decisión de someterte a ellos debes reflexionar bien. Pasa con mucha asiduidad que el afán de notoriedad nubla nuestras intenciones a la hora de elegir nuestra profesión. Dejarse deslumbrar por radio, televisión, producción… trae consigo decepciones posteriores. Y es que al final te das cuenta de que ser periodista es una suma de cosas en una cabeza bien amueblada y con tus objetivos claros

  4. Gracias por tu comentario amigo. Ciertamente asuntos de este tipo abren un debate muy variado y con lecturas divergentes. Me gusta tu última frase. Sintetiza la opinión de una gran mayoría. Saludos

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