La nueva e-universidad

Sigo de cerca el trabajo y la evolución de Juan Carlos García en Úsalo con relación a su estudio minucioso de la situación actual de los portales universitarios. Percibo cada uno de sus comentarios relacionados con la investigación y los comparto plenamente, no sólo porque confirma con gran acierto sus hipótesis de trabajo sino también porque observo los problemas planteados muy de cerca por estar dentro del sistema. La pregunta que me hago es, ¿cuándo se pretende reaccionar?. ¿Quién toma nota de estos errores y quién es responsable de los mismos?.

El escaparate institucional que ha representado desde sus inicios la web oficial de cada universidad, se ha diluido en un cúmulo de informaciones, de subespacios con identidades diferentes, de suma de elementos y vínculos, con el objetivo de diversificar la prestación de servicios y llegar a todos los públicos.

Ahora, con las posibilidades ofrecidas en materia de usabilidad y accesibilidad, y en el marco del «supuesto» y «previsible»  espacio europeo, se vuelve nuevamente necesario reconstruir ese escaparate y replantearlo para lanzar una comunicación externa e interna más consistente y completamente adaptada a este nuevo contexto.

La universidad española debe competir con las universidades europeas y con las universidades de otros continentes, pero a la vez necesita estrechar lazos de colaboración con estas. Y en ese doble juego la imagen y la comunicación a través de la red tiene mucho que decir.

En cuanto a desarrollo e-learning, los esfuerzos de las universidades han estado centrados en ofrecer espacios de educación combinando la docencia presencial con algunas dosis de docencia virtual. Cada una ha optado por un modelo de desarrollo tecnológico, más o menos rentable, que ha diversificado las formas de aprendizaje aunque sin todavía garantizarlas.

Esto también ha condicionado y diversificado la promoción de la movilidad del alumnado y el profesorado, que se han visto beneficiados de la incorporación de las nuevas tecnologías en los procesos de aprendizaje.

Se requiere apertura, movilidad y romper con numerosas barreras sociales y culturales que hasta ahora no habíamos imaginado. Nuestro espacio web necesita cambiar, ganar en funcionalidad, replantear su contenido corporativo así como su promoción a través de la web. Y de la misma forma, una vez que toda la información está disponible y adaptada al público objetivo, dicha información debe ser accesible y usable.

Pero todo eso sería posible si estos espacios estuvieran abiertos a la participación y el trabajo de aquellas personas que estudian desde hace años estas circunstancias y saben en qué se está fallando. Soy consciente que son muchos los casos de universidades que contando con personal cualificado para esta labor solicitan a empresas externas la creación o el rediseño de sus sitios web.

No es que sea contrario a esta práctica si no fuera porque el resultado en multitud de ocasiones no se ajusta a la realidad académica y es entonces cuando cada uno hace la guerra como puede. Comienza el bombardeo de parches, banners vistosos, marquesinas sin fin y tipografías de todos los tamaños y colores. Es decir se intenta cubrir aquello que en una etapa inicial no fue previsto.

Además, en muchos casos estos elementos son pequeños parches ocasionales para momentos concretos (apertura del curso, jornadas, congresos, EEES, actividades culturales, nuevas ofertas, etc.) y con diseños poco homogéneos ocasionados por diversas circunstancias. Fallamos una y otra vez y siendo conscientes del problema no lo remediamos.

El informe Bricall (2000:458) ya constataba que las universidades han ido desarrollando proyectos, pero que han significado tan sólo “acciones aisladas que no se encuadran en los objetivos estratégicos de la institución y cuya existencia suele autojustificarse como un fin en sí mismo”.  

Los errores que se cometen son elementales, básicos, nacidos de una mala práctica constante y a la hora de buscar responsables todo queda difuminado en esa burocracia poco participativa. Creo que es momento de despertar. Buena parte de los profesionales que trabajan en usabilidad están, de una manera u otra, colaborando con la universidad.

Estimado Juan Carlos, agradezco tu trabajo, el esfuerzo y espero que alguien se sienta identificado con los problemas que planteas y tome cartas en el asunto. Como reza en tu web «Hacer una web usable no es tan difícil», somos nosotros mismos quienes lo ponemos difícil.