Soluciones de diseño aceptables

Reconocer los problemas y prestarles la atención adecuada constituye en sí mismo un reto que no todos los días conseguimos superar. Es evidente que nuestras capacidades intelectuales y operativas no son perfectas e incluso podríamos decir que nunca serán suficientes para gestionar la complejidad que nos rodea.

En consecuencia, nuestra toma de decisiones se ve afectada por la imposibilidad de contar con toda la información, por los sucesivos cambios en las situaciones y entornos, sin hablar de nuestra particular forma de percibir la realidad.

En el diseño de productos digitales interactivos nos enfrentamos a problemas complejos que limitan nuestra posibilidad de encontrar respuestas únicas, elecciones perfectas o resultados acertados.

Ante la imposibilidad de diseñar y valorar todas las opciones posibles y reales, las soluciones que ofrecemos son aceptables: producen el valor esperado y cubren nuestras necesidades.

Y sin embargo, para llegar a ellas es preciso formular adecuadamente el problema, analizar el espacio de posibilidades, cuestionar nuestras suposiciones , escuchar al resto de personas con las que compartes el problema o incluso encontrar el momento y la ocasión para tomar la decisión. Casi nada.

Si estás obsesionado buscando la solución óptima a un problema de diseño considera que dicha obsesión te puede impedir llegar a la solución aceptable, esa que tendrás que ofrecer indefectiblemente cuando tus recursos, tu tiempo o quizás tu paciencia, se hayan agotado.