Resignación ante la compra de The Wall Street Journal

Esta parece ser la única opción que le queda a la junta directiva de Dow Jones & Co para que sean absorbidos por el todopoderoso Rupert Murdoch.

En consecuencia, el periódico que durante años ha buscado la independencia editorial podría engrosar la larga lista de diarios pertenecientes a News Corp, el buque insignia del magnate que en sus bodegas almacena canales de noticias, periódicos, revistas, estudios cinematográficos, radios, editoriales… de cuatro continentes.

Dieter von Holtzbrinck, miembro del consejo de administración de Dow Jones, dimitía como forma de protesta ante la compra y decía en una carta escrita en el propio diario:

I cannot prove that my worries are right. I can only refer to News Corp. business practices in the past, can only refer to Jim Ottaway’s article in the Journal, etc. I do not believe that the «Special Committee» can finally prevent Murdoch from doing what he wants to do, from acting his way.

A pesar de los intentos de bloqueo de la oferta por parte de Christopher Bancroft, miembro de la familia que posee el 64% de los votos de los accionistas, el acuerdo de compra (calificado de momento como tentativo) parece que puede llegar a buen puerto. Y si así fuera se pretende negociar un comité especial que garantice la independencia editorial del periódico.

Pero como dice Dieter von Holtzbrinck el sr. Murdoch va a hacer lo que quiere hacer. Es posible que no sea ahora ni mañana pero sí a medio-largo plazo.

Está claro que la compra va a generar muchos cambios inesperados y que tanto detractores como seguidores van a caldear el mundo de la comunicación con argumentos enormemente variados. Para empezar ya se habla de las conversaciones mantenidas entre Murdoch y Blair pocos días antes de la guerra de Irak (¡qué peligro!). Cabe recordar que Murdoch apoyó las decisiones de Bush en esta materia y así lo hizo saber desde las cabeceras de los periódicos que posee.

Y esto solo es la punta del iceberg. Outfoxed va a tener mucho trabajo en los próximos meses y los trabajadores de The Wall Street Journal, a pesar de su constante oposición a las propuestas contractuales de su empresa, comienzan a temblar ante las decisiones que se puedan tomar una vez se haga efectiva la venta.

La pregunta no es cuánto le va a costar a este señor la compra sino dónde va a quedar la independencia de las redacciones. Está claro que en estos casos con el dinero es posible todo porque basta con poner encima de la mesa aquello que nadie esta dispuesto a poner para que te lleves el gato al agua. Y nadie cuestiona la potestad de este señor para cambiar la línea editorial ni que News Corp no sea el socio adecuado para Dow Jones pero… ¿En qué estará pensando o que estará maquinando con una decisión de esta características?.