Inicio » Qué enseñar a la próxima generación de profesionales de la web

Qué enseñar a la próxima generación de profesionales de la web

¿Cómo enseñar diseño y desarrollo web? ¿Cómo preparar a los nuevos estudiantes que entran en la universidad? ¿Hacia dónde debemos enfocar la enseñanza de estos temas?. Estas y otras preguntas parecen muy adecuadas ahora que nos enfrentamos al proceso de implantación del complejo y cuestionado Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

La tecnología avanza demasiado rápido y la universidad, un buque insignia de movimientos lentos y concienzudos, reacciona girando su timón con antelación o, a veces, demasiado tarde. Sin embargo sabe cuáles son los aspectos positivos y las grandes desventajas, encontrándose así en una posición privilegiada a la hora de tomar decisiones.

Foto: Svenwerk

Pero…¿Qué opinan los profesionales?. ¿Aquellos que, en todo este proceso, serán los encargados de valorar la formación, la preparación y la experiencia de nuestros alumnos?.

Este fue el planteamiento de Leslie Jensen-Inman, una profesora de la Universidad de Tennessee (Chattanaooga, EE. UU) para su monográfico  Perspectives on web education: What to teach the next generation of web professionals.

Entrevistó a 32 profesionales del diseño y desarrollo web, aquellos que el día de mañana podrían contratar a los alumnos formados en estas disciplinas. Entre estos 32 profesionales nos encontramos con nombres como Andy Clarke, Rob Goodlatte, Molly E. Holzschlag, Dan Mall, Eric A. MeyerKhoi Vinh

Las conclusiones extraídas de estas entrevistas son muy claras y confirman algunas ideas que ya manejabamos. Pero otros datos complementarios son muy valiosos para darse cuenta hacia donde nos dirigimos y qué podemos ofrecer a nuestros alumnos para que adquieran las habilidades y destrezas necesarias para el desempeño profesional.

Aun así, la comprensión de estas conclusiones siempre debemos hacerlas salvando las distancias culturales, sociales o económicas para no malinterpretar algunos de las informaciones ofrecidas.

El trabajo de Leslie se ve muy bien complementado con otros dos proyectos educativos soportados por grandes instituciones y empresas (uno de ellos referenciado en su monográfico):

Web Standards Project Education Task Force: Desarrollado por The Web Standards Project en colaboración con la W3C. Dentro de este proyecto, uno de los objetivos planteados en 2007 fue perfilar un currículo centrado en los estándares. Se propusieron nueve preguntas a profesores de secundaria y educación superior. Los resultados se mostraron en gráficas correspondientes a cada pregunta.

-Opera’s Web Standards Curriculum: Opera trabaja con Yahoo en este proyecto centrado en promocionar los estándares ofreciendo recursos, artículos y tutoriales gratuitos a partir de un recorrido temático muy completo.

Volviendo al monográfico, Leslie Jensen-Inman expone un listado con los temas-competencias (en porcentajes) citados por los profesionales y en los que creen deben formarse los alumnos de diseño y desarrollo web.  Los 15 primeros son:

84% CSS
72% HTML
60% Diseño
56% Tipografía
48% Flash
48% Color
40% XHTML
40% Accesibilidad
40% Escribir para la web
36% JavaScript
36% Usabilidad
32% Teoría del Diseño
32% Interfaz de usuario
28% Arquitectura de información
24& PHP

Quizás sea un número elevado de temas a tratar y su introducción en el currículo de un diseñador no debería afectar de la misma manera que en el currículo de un desarrollador. «Los diseñadores necesitan conocer los fundamentos del desarrollo y los desarrolladores los fundamentos del diseño», argumenta Leslie.

Algunas declaraciones llaman la atención, como por ejemplo que uno de los profesionales declare no decantarse por un titulado universitario. Según sus indicaciones, los planes de estudio y sus adaptaciones quedan obsoletos ya que su ritmo de implantación no es capaz de integrar los avances tecnológicos y satisfacer por tanto las demandas de las empresas.

Coinciden varios profesionales que «las personas autodidactas o con una formación alejada de la educación no formal están más dispuestas a aprender y a adaptarse a las nuevas tendencias». La experiencia, el pensamiento crítico, la resolución de problemas, técnicas empresariales o la creatividad son conceptos fundamentales en el proceso formativo.

«No se pueden seguir enseñando técnicas o tecnologías obsoletas pero… ¿cómo saber si lo que estamos enseñando es obsoleto?» señala Leslie. La lectura de libros no es la única opción. Propone que los docentes formen parte del mundo de la producción, utilicen diferentes fuentes de información (foros, sitios web, weblogs, eventos, entrevistas…) y animen a sus alumnos a que hagan lo mismo.

De la misma forma que estos útimos son miembros activos en redes sociales es posible conseguir que se sumen a los debates y discusiones online sobre diseño y desarrollo web.

Esto significa conocer los fundamentos de la comunicación, adquirir las habilidades necesarias para llegar a las fuentes y para convertirse a su vez en fuente de información. Les ayudará a estar más en contacto con la realidad.

Por otra parte, señala la autora, «es bueno enseñarles qué se debe hacer y qué no se debe hacer con ejemplos reales». Tener datos suficientes para identificar recursos, herramientas y aplicaciones adecuadas en cada momento. Esto vale tanto para el estudiante como para el profesor que puede descubrir nuevos lugares a partir de las propuestas de sus alumnos.

Conceptos como credibilidad, confianza, fuentes fidedignas, redacción, objetividad, seguridad, actualización… deben ser contrastados en cada recurso visitado y  permitirán valorar con criterio la información que hay en Internet.

Todo ello nos lleva a la integración de teoría, práctica y producción manteniendo siempre una progresión de lo más general a lo más específico. Como dice el diseñador Aaron Walter, los cursos siempre podrán ser ampliados con el tratamiento más en detalle de temas actuales, contemporáneos.

Las prácticas para los alumnos también cobran importancia al facilitar experiencia y trabajo con clientes reales.  Todo ello siempre regulado en el plan de estudios y gracias a los acuerdos con las empresas, especialmente locales. Los profesores también se pueden beneficiar de estos acuerdos y acceder a una formación permanente que les ayude a estar actualizados.

Muchas organizaciones, instituciones o asociaciones facilitan el contacto con el mundo profesional o la participación en foros donde profesores y estudiantes pueden lograr esa actualización tan necesaria. Igualmente la incorporación en la plantilla docente, a tiempo parcial, de profesionales aportará grandes beneficios a la institución así como al resto de la comunidad.

Romper con viejos planteamientos e ideas arcaicas que no vayan acorde con las nuevas formas de trabajo (conocimiento compartido, colaboración online, Open Educational Resources (OER), transferencia de conocimiento, elearning…) supone un gran reto para la administración y la gestión de las instituciones de educación superior.

Pero es el momento de lograr el acercamiento tan deseado a la realidad. Es el momento de que la universidad se coloque por delante y alumbre el camino de miles de profesionales que necesitan su apoyo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *